Quizás pensabas que la isla de Madagascar es una isla desierta, pobre, sin mucho que ver aparte de lemures o baobabs, si es así, a través de Vive Madagascar te descubriremos una nueva historia que los pueblos malgaches conocen a la perfección.
Ile Sainte-Marie o Nosy Boraha, es una estrecha isla de granito ubicada a ocho kilómetros de la costa este de Madagascar, era hace siglos un lugar del que cualquier persona sensata huía, hoy es todo lo contrario. En este lugar exótico se abre un pequeño paraíso de vegetación exuberante, aguas cristalinas y playas de las que uno jamás querría irse. Isla ideal para relajarse y para descubrir buceando su maravilloso arrecife de coral.Semejante paraíso pronto se convirtió en el hogar de los más temidos piratas. Hay quien asegura que aquí se asentaron más de mil piratas entre finales del siglo XVII y principios del XVIII. Para conseguir sus delictivos propósitos, los piratas necesitaban varias cosas: rutas comerciales transitadas, agua dulce y alimentos para aprovisionar los barcos, y madera para reparar las naves.
Cerca de sus costas discurrían las rutas entre Europa y Oriente, por las que navegaban barcos cargados de preciadas mercancías. Los puertos naturales y las bahías de esta isla en Madagascar eran el refugio y escondite ideal en un país como África. En ellos se resguardaban de las tormentas y repartían los botines conseguidos con total tranquilidad. Hoy día encontramos un cementerio de piratas que consigue estremecer a quien visita Madagascar.
También podrás contemplar un espectáculo maravilloso: el de las ballenas jorobadas que llegan a estas aguas cálidas africanas para aparearse y parir. Enormes animales de hasta 15 metros que muestran su poderío saltando sobre la superficie del mar cerca de estas playas paradisíacas haciendo el paisaje de Madagascar mucho más exótico.

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